La trampa mortal de las tortugas en Bangkaru (Islas Banyak). Lo que nadie te cuenta si viajas con niños

Si viajas a Banyak, debes leer esto si no quieres caer en riesgos

Tiempo medio de la actividad2 días
Franja de tiempo ocupadoDía completo
Ideal para: aventureros extremos, activistas de animales, científicos
Precio 350 Euros aprox (2/4 pax)

Escribimos este artículo desde el corazón, con la cabeza fría y con la responsabilidad de quien sabe que esta información no está en prácticamente ningún sitio de Internet y puede, literalmente, salvar la vida de alguien.

Cuando organizas un viaje en familia, buscas aventura, conexión con la naturaleza y recuerdos inolvidables. Lo que jamás buscas es sentir que estás jugando a la ruleta rusa con la vida de tus hijos por una negligencia vendida como «excursión idílica». Viajamos a la Isla de Bangkaru (en el archipiélago de las Islas Banyak, al oeste de Sumatra) para ver el desove y nacimiento de las tortugas marinas. Fue una experiencia bonita en lo biológico, sí, pero fue también el episodio más aterrador de nuestras vidas.

Un viaje está para disfrutarse, no para sufrirse ni para rozar la tragedia por culpa de la desinformación y de guías irresponsables. Si estás pensando en ir a Bangkaru —especialmente si viajas en familia o con niños—, por favor, lee esto con atención antes de tomar una decisión.

Resumen en vídeo de lo que vivimos en Bangkaru

Qué es Bangkaru: El santuario virgen en mitad de la nada

Para entender la magnitud del peligro, primero hay que entender qué es la Isla de Bangkaru. Es un enclave protegido, un santuario natural deshabitado en el Océano Índico donde no hay hoteles, ni villas, ni resorts, ni cobertura telefónica de ningún tipo. La única presencia humana estable es un pequeño grupo de aproximadamente seis rangers (guardabosques) que custodian la isla para proteger a las tortugas verdes, carey y laúd de la pesca furtiva.

El único medio de contacto con el mundo exterior en toda la isla es un teléfono satelital que custodian los propios rangers. Si te ocurre una emergencia médica, un accidente o un mordisco de animal venenoso, estás completamente aislado a horas de mar abierto de cualquier centro médico básico. Tampoco hay señal para avisar a tus familiares de que vas a estar incomunicado, algo que a nosotros nos generó una angustia enorme al pensar en la preocupación que estaríamos provocando en casa sin haber podido avisar con antelación por falta de información previa.

El campamento donde te alojas es sumamente modesto (algo que asumes de buen grado cuando vas a la aventura), pero la infraestructura de transporte para llegar allí es donde reside la auténtica trampa.

La trampa de la excursión: Un guía irresponsable y mentiras en mar abierto

Llegamos a las Islas Banyak sin demasiada información sobre esta excursión en concreto (apenas hay relatos detallados en blogs o foros) y caímos en las manos de un guía local cuya única prioridad era asegurar la venta de la excursión, independientemente de si el perfil del grupo —una familia con niños pequeños— era adecuado o no.

El guía, de nombre Herman, nos mintió continuamente. Nos ocultó los verdaderos riesgos del trayecto y nos fue informando de las condiciones reales a posteriori, cuando ya estabas metido en el barco en mitad del mar y no había marcha atrás posible.

Los peligros reales de la travesía a Bangkaru que debes conocer:

  1. Embarcaciones inadecuadas en mar abierto: El trayecto hasta Bangkaru no es un paseo de cabotaje entre islas protegidas. Se cruza mar abierto de par en par frente a las embestidas del Océano Índico, sin la protección de ninguna barrera natural ni isla intermedia. Se realiza en pequeñas cascaras de nuez: barcas de fibra de vidrio estrechas y ligeras.
  2. Cero medidas de seguridad (¡Sin chalecos salvavidas!): Ya en mitad del trayecto, descubrimos que la barca NO llevaba chalecos salvavidas. ¿La excusa del guía? Que «se le habían olvidado en tierra». Una negligencia criminal e imperdonable cuando llevas a niños a bordo a kilómetros de la costa.
  3. Un único motor propenso a ahogarse: La embarcación contaba con un solo motor fuera de borda que, durante la travesía, se ahogó en varias ocasiones, dejándonos a la deriva y a merced de la corriente en mitad de la nada mientras el patrón intentaba arrancarlo de nuevo.
  4. La maniobra mortal del Shorebreak: Al no haber embarcadero en Bangkaru, la llegada a la playa se hace mediante la maniobra del shorebreak: la playa está completamente expuesta a olas gigantescas que rompen con fuerza contra la arena. Entrar y salir con una barca de fibra requiere calcular la ola perfecta; un solo fallo del motor o una mala maniobra del patrón hace que la barca vuelque por completo, aplastando a los ocupantes contra la arena bajo las olas.
  5. Incertidumbre sobre el regreso: Una vez en la isla, el guía nos confesó fríamente que «no sabía si podríamos volver al día siguiente o tendríamos que quedarnos atrapados dos o tres días más» según cómo evolucionara el mar. No le importaba en absoluto nuestro itinerario, nuestros vuelos ni el estrés de estar incomunicados.

El regreso del pánico: Surfear olas de 2 metros con niños a bordo

El viaje de vuelta superó todas nuestras peores pesadillas. Tras pasar la noche en la isla, siempre pensando en lo que debíamos superar de vuelta, decidimos salir en cuanto el tiempo nos lo pusiera fácil, incluso prescindiendo de una excursión.

Debemos aclararos que hay dos tramos diferenciados en este trayecto de vuelta: un primer tramo a mar abierto, donde el riesgo es extremadamente alto ya que te encuentras en pleno Océano Índico, y un segundo tramo por dentro del archipiélago Banyak. En la ida, el tramo del Océano resultó una pesadilla de saltos y olas. Además, reconocido por el guía con posterioridad, era un tramo que preocupaba a todos cada vez que lo hacían. El segundo, aunque también tenía sus riesgos (y lo sufrimos de vuelta), ya era entre islas.

Cuando nos despertamos, el tiempo parecía dar una tregua en el oleaje. La playa de Bangkaru, siempre complicada para entrar o salir, parecía darnos un pequeño respiro, y el cielo se veía despejado. Era el mejor momento para volver.

Sin embargo, la travesía de regreso fue un auténtico calvario. Pese a que superamos ese primer tramo con buen clima, el trayecto duraba unas 2 horas, de modo que dio tiempo a que llegara el mal tiempo. Y lo sufrimos: la barca de fibra de vidrio tuvo que surfear literalmente olas de más de 2 metros de altura para no volcar de costado. Íbamos todos calados hasta los huesos, aferrados a la borda, sintiendo el impacto de la embarcación contra el agua tras cada ola y conteniendo la respiración en cada segundo de salto.

Íbamos todos con los nervios a flor de piel, sumidos en un estado de pánico absoluto donde nadie pudo disfrutar un solo segundo del viaje. El miedo a volcar y terminar en el Índico sin chalecos con los niños era tan real que rozaba la estadística pura de probabilidad de naufragio. De hecho, el mar estaba tan agresivo que fue imposible llegar de primeras a la isla de nuestro hotel y el patrón tuvo que desviarse de emergencia para dejarnos en una isla intermedia hasta que la tormenta amainó.

Ese viaje dejó a Lidia con un trauma profundo y un sentimiento de culpa devorador por haber contratado la excursión, una herida psicológica que aún le cuesta superar. Si nos hubieran dado esta información antes de salir del hotel, no hubiésemos ido ni en broma. Cuando analizas los riesgos, por pura probabilidad, ves que aquí hay demasiadas probabilidades de acabar en el agua y que sea tu último día ( o peor, el último de alguno de tus hijos).

La experiencia biológica: La cara bonita detrás del terror

Es de justicia contar también la otra cara de la moneda, porque la experiencia con la fauna en Bangkaru, aislada de todo el peligro de la travesía, es sobrecogedora y bellísima.

  • El desove nocturno: Tras llegar y cenar en el modesto campamento de los rangers, realizamos una excursión nocturna a través de la jungla de unos 30 minutos. La caminata es por un terreno extremadamente resbaladizo y embarrado (para el que el guía tampoco nos advirtió sobre el calzado adecuado) rodeados del ensordecedor ruido de la selva nocturna, donde conviven serpientes y diversa fauna salvaje. También vimos varanos immensos circulando libremente o trepando a palmeras (foto inferior)
  • El cielo más impresionante del mundo: Al salir de la espesura de la jungla a la inmensa playa de Bangkaru, la recompensa visual fue brutal: presenciamos el cielo más estrellado que hemos visto en toda nuestra vida, una vía láctea pura y brillante sin una sola gota de contaminación lumínica.
  • Las tortugas en la orilla: Con la única ayuda de linternas de luz roja (para no desorientarlas) o directamente a oscuras, pudimos ver a las gigantescas tortugas marinas salir del inmenso y rugiente oleaje del Índico para cavar sus nidos y poner los huevos en la arena. En la misma playa habitan también cocodrilos de agua salada, por lo que la observación se hace siempre manteniendo la distancia y con un respeto absoluto hacia el entorno salvaje.
  • El nacimiento en la playa: Al día siguiente, la excursión incluye levantarse a las 6:00 de la mañana, desayunar e ir a la playa para ver a las pequeñas tortuguitas recién nacidas emerger de la arena y emprender su heroica carrera hacia la orilla del mar. En nuestro caso, atrapados por el pánico a quedarnos aislados en la isla o a encontrarnos un mar peor a la vuelta, decidimos renunciar a la excursión de la mañana para intentar salir en la primera ventana de tiempo que nos pareció oportuna (y que lamentablemente terminó siendo la trampa de olas descrita antes).

Conclusión y veredicto: ¿Vale la pena ir a Bangkaru?

Bangkaru es un paraíso natural virgen e impresionante, de eso no hay duda. Ver el desove de una tortuga gigante bajo el cielo más estrellado del planeta es un privilegio biológico que pocos lugares en el mundo pueden ofrecer.

La falta de regulación, la irresponsabilidad de guías locales que priman el dinero sobre la seguridad de sus clientes, la ausencia total de chalecos salvavidas, la precariedad de las embarcaciones de un solo motor en mar abierto y la maniobra del shorebreak convierten esta excursión en una imprudencia imperdonable.

Si decides ir a pesar de todo, exige ver los chalecos salvavidas antes de salir del puerto, comprueba que la embarcación lleva doble motor, consulta por tu cuenta la predicción meteorológica marina del Océano Índico, avisa a tus familiares de que estarás incomunicado y no te dejes presionar por la agenda de ningún guía. Tu vida y la de tu familia valen infinitamente más que cualquier foto de postal.

Dónde alojarse en las islas Banyak

Si de algún hotel acabamos enamorados, fue de nuestro hotel en las islas Banyak. Kimo Ressort fue una gran experiencia donde nos sentimos no solo cómodos y bien tratados, sinó dentro de un pequeño sueño o paraíso. Solo podemos recomendaros este hotel que, además, no queda especialmente lejos de la isla donde nos dejó el ferry. Y, tras la experiencia de la isla Bangkaru, agradecimos poder movernos con un barco grande y evitar Speedboats.

Kimo Ressort: Situado en una isla cercana al ferry, este hotel tiene muchas grandes comodidades. La habitación, frente al mar, es simplemente genial. Además, el personal es amable y la isla es preciosa. Dispone de dos playas, una con coral y casi siempre con buena mar. No pudimos encontrar pegas, fue una gran experiencia.
Palambak Island Ressort: Esta es otra de las opciones que muchos turistas escogían. Está en una isla un poco más alejada, pero parecía una buena opción también.

¿Vale la pena ir con seguro a Sumatra?

Sumatra, en pleno Indonesia, es una de las islas menos turísticas que hemos visitado. No se nos pasa por la cabeza ya hacer este tipo de viajes sin seguros médicos contratados, ya que, cualquier incidencia médica allí te puede costar como tres viajes juntos. Nosotros siempre viajamos con IATI, empresa líder del sector, que nos permite ofrecer un 5% de descuento, pero tienes otras opciones válidas.

Alquiler de coches

Los que nos conocéis, sabéis que no recomendamos cosas porque sí. Somos turistas habituales y queremos lo mejor para el resto de turistas habituales, aunque perdamos dinero con ello. Por ello, nuestro consejo es que NO alquiléis coche en Indonesia y especialmente en Sumatra. Conducen como si estuvieran jugando al Mario Kart. Los europeos no somos capaces de afrontar tantos inputs imprevisibles. Déjate llevar por taxis o por vehículos con conductor.

Pero si aún así quieres afrontar este riesgo, te recomendamos esta web, donde encontrarás las primeras marcas de alquiler filtradas por el mejor precio, disponibles en todo el mundo.

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¿Qué opinas sobre el riesgo de viajar a Bangkaru?

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