Judío odiado; judío apreciado: 10 detalles de la historia

Muchas veces visitamos ciudades en Europa donde la cultura judía tiene algún rincón destacado. Puede que lo hagamos por Catalunya, puede que lo hagamos por Alemania o quizá por Italia, pero el fenómeno se repite. Hoy, sin ánimo de profundizar en una relación entre religiones de más de 2000 años, os traemos un breve resumen en 10 puntos para entender un poco mejor esta relación.

  1. Iros todos a dar vueltas por el mundo que juntos no os quiero

¿Por qué hay grupos de judíos tan repartidos por todo el mundo? La respuesta la hayamos en las guerras entre pueblos judíos y el ejército romano en la segunda mitad del siglo I d.C. Tras perder los primeros contra los segundos, los judíos trataron de evitar su muerte con exilios forzosos por todo el mundo. Quizá encontraremos más en las riberas del Mediterráneo (por un tema de facilidad de transporte), pero también escogieron Asia o África como lugares para empezar su nueva vida.

Esto, que para los judíos de esa época solo fue un problema, para los judíos posteriores fue provechoso: disponían de enlaces comerciales por todo el mundo, con gente con la que compartían lengua, cultura, principios…

  1. Ahora te quiero, ahora te odio:

Si hay una relación bipolar en la historia esta es la de todas las culturas con la cultura judía. No es una cosa cristiana, pues en otras religiones también había épocas en que los judíos (y especialmente sus dotes intelectuales y económicas) eran muy apreciadas por el poder, mientras que en otras épocas eran perseguidos y asesinados.

Quema de Judíos a los que se les atribuía un episodio de peste en el siglo XIV

Si nos centramos en la religión cristiana y en Europa, observamos que dependiendo del posicionamiento de la Iglesia y de cómo de beato era el rey de turno, los judíos eran más apreciados o más perseguidos. Difícil vivir con esa poca seguridad, ¿no?

  1. Solo confío en los míos

Si hay algo que siempre se le ha tirado en cara a la cultura judía es su hermetismo: mantenían reuniones en lugares muy aislados para no ser escuchados, en hebreo, con los suyos y con una red de contactos internacional. Si al cóctel sumamos que eran alfabetos en un mundo donde imperaba el analfabetismo y que atesoraban dinero y poder, el resultado era que las otras religiones desconfiaban de ellos.

Por si fuera poco, la inseguridad narrada en el punto anterior (cuando no sabían si serían apreciados o perseguidos) también ahondaba en esta necesidad de pertenencia al grupo e identidad. Podemos ir haciéndonos una idea de porqué ellos eran tan herméticos y porqué las otras religiones desconfiaban a su vez de ellos.

  1. El más listo de clase, el más odiado

Solo les falta sumergir la cabeza en el inodoro, como en los institutos americanos. Fuera bromas, vemos que el ser una figura inteligente era ventajoso y, a su vez, visto con recelo.

Muchos reyes cristianos, taifas o señores con poder les asignaban cargos de importancia. Normal, ¿no? ¿O vosotros le daríais un cargo estratégico al tonto de clase? Dirigían ciudades (más en la cultura islámica), entidades o inspeccionaban cuentas. Fue, precisamente esta última función la que les daba peor fama. Hoy en día el inspector de Hacienda tampoco es una figura muy amada, pese a que es necesaria.

  1. ¿De qué te acuso? De muchas cosas

Pero la sociedad no solo los acusaba por tener este tipo de trabajos o ser tan herméticos: como lobby, los judíos también se expandían por los cargos de poder y atesoraban grandes fortunas o tierras dependiendo de la época. Y esto provoca envidia y tirantez social.

Pero era una época donde todo el mundo creía mucho en su religión, y en el caso de los cristianos eso tenía un peso más fuerte: ¡estos judíos habían matado a su mesías! Explícales que esos judíos no tenían nada que ver con los que habían vivido mil años antes e incluso que la orden de ejecución (si hacemos caso a la cultura cristiana) la dio el encargado romano… Para ellos eran asesinos.

Si además sumamos que era un pueblo que prestaba dinero (cristianamente no se podía hacer “usura” aunque lo hacían con otros métodos), solo hacemos que añadir leña al fuego.

  1. Cumpliré con mi trato, de no hacerlo pierdo más que tú

Si tuvieras que negociar y se te presentan dos opciones, ¿cuál escogerías? ¿El cristiano o el judío? Es una pregunta muy vana y con poca información detrás. Sin embargo, de escoger el segundo caso, debemos saber que, a parte del contrato, el judío estaba sometido a su palabra hasta el punto que si no la cumplía podía ser aislado de su grupo y de su religión. Ese doble control daba más confianza, la base de todos los negocios.

  1. Nuevos enemigos de mis enemigos, nuevos amigos

En la península, bajo el poder de los Visigodos, los judíos sufrieron. No fue así al principio, pero, tras declararse católicos, los reyes persiguieron a estos “infieles”. Con la llegada de otros “infieles” que adoraban al islam, los judíos vieron una magnífica oportunidad. Por ello, los judíos facilitaron la expansión del reino islámico en la península.

Curiosamente a los islámicos ya les iba bien esto. No solo encontraban un aliado, sino que era un aliado inteligente al cual podían poner al frente de las ciudades, controlando y fiscalizando para los nuevos amos. No en vano, la invasión musulmana la hicieron demasiado pocos para poder controlar los nuevos territorios, de modo que necesitaban ayuda de los locales.

  1. Estáis todos peleados entre vosotros, ya me pongo yo entre medio

Ser una religión minoritaria a veces lleva su parte buena. Si las dos religiones que ostentan el poder (cristiana y musulmana) se encuentran guerreando en la península ibérica, tener una tercera religión que se encuentra en ambos bandos ayuda.

En este caso, dado que se trata de un periodo de guerras de aproximadamente 800 años, hubo momentos de tensión y otros de paz, comercio y prosperidad. Tanto en una etapa como en otra, los judíos aprovecharon sobre todo para hacer comercio entre ambas zonas pero también hicieron otras tareas más “mediadoras” entre los poderosos.

  1. Si me haces vestir raro para diferenciarme, quizá es porque me parezco demasiado a ti

En las etapas más oscuras del judaísmo, los reyes cristianos los obligaron a vestir con ropas especiales más tapadas (que cubrían incluso la cabeza) y con una estrella de David marcada en la ropa. De este modo, todo el resto sabía que se encontraba delante de un judío.

Sin embargo, esto nos hace pensar que, sin estos elementos tan marcados, no se distinguía especialmente un judío de un cristiano. Por ello, quedan desmentidos tópicos como la nariz marcada u otros aspectos físicos que siempre se han achacado a los judíos.

  1. No trabajo de lo que quiero, trabajo de lo que me permites hacer, pero me gusta

Es precisamente en estas épocas oscuras donde los judíos fueron perseguidos o arrinconados cuando también se les prohibió tener esclavos o trabajadores. En este aspecto, algunos judíos que tenían extensiones de terrenos cultivables debieron venderlas pues no podían tener mano de obra para explotarlas.

Si no puedes trabajar de lo que te daba recursos, pero sí que puedes trabajar en algo que no requiere trabajadores y encima se te da bien y tienes red de contacto… ¿no lo harías? Entonces, las tareas de fiscalidad, de préstamos de dinero, de banca, de comercio… donde siempre hemos visto que los judíos se desenvolvían como pez en el agua, ¿era lo que realmente querían trabajar? ¿O fueron condicionados y supieron sacarle rendimiento? Quizá un poco de ambas y con casos particulares de todos los colores.

En resumen…

Como vemos por distintos puntos, muchos tópicos quedan explicados por factores históricos. Sin embargo, hay mucho más que estos 10 puntos y esto ha sido muy simplificado.

El nazismo también tiene otros puntos que, aunque guardan relación con esta historia medieval, son propios de esa época y nos explicarían tanto el odio como el movimiento geopolítico en contra del semitismo ( y también podemos encontrar una explicación de la parte contraria).

Y esto es lo bonito de la historia: con mejor perspectiva, puedes interpretar que pasó por la cabeza de nuestros antepasados y encontrar respuestas a cosas que incluso hoy nos afectan.

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