10 curiosidades sobre Greyfriars Kirkyard: El cementerio más bonito (y peligroso) de Edimburgo

Si te gustan los cementerios, te encantará. Sinó, también. Debes visitar este curioso y céntrico cementerio de Edinburgh.

Tiempo medio de la actividad30 minutos
Franja de tiempo ocupadoMedio día
Ideal para: turismo cultural, familias, fans de cementerios y lugares mágicos
Precio Gratis

Si eres de los que piensa que un cementerio solo sirve para llorar o acumular polvo, es que nunca has pisado Greyfriars Kirkyard. Enterrado en pleno corazón del centro histórico de Edimburgo, este camposanto es mucho más que un bonito jardín gótico lleno de lápidas carcomidas por el musgo. Es un auténtico parque temático de lo macabro, un rincón donde la historia de Escocia, la literatura fantástica y los fenómenos paranormales se dan la mano… para intentar estrangularte. Prepárate para un paseo donde el encanto victoriano se mezcla con el olor a azufre.

Un poco de historia sobre el cementerio Greyfriars

Greyfriars se estableció a principios de la década de 1560, cuando la población de Edimburgo crecía a un ritmo tan alarmante como su tasa de mortalidad. El patio de la vecina iglesia de St Giles estaba tan colapsado de cadáveres que el hedor era insoportable y el espacio, inexistente. Ante esta crisis de «vivienda para los no vivos», la reina María Estuardo cedió los antiguos huertos de los monjes franciscanos (los Grey Friars, o frailes grises) para que los ciudadanos pudieran pudrirse en paz en un terreno nuevo y espacioso.

Sin embargo, la paz duró poco. A finales del siglo XVII, el cementerio pasó de ser un lugar de descanso a convertirse en el escenario de una de las persecuciones religiosas más sangrientas de Escocia. En 1679, tras la batalla de Bothwell Bridge, más de un millar de Covenanters (presbiterianos rebeldes) fueron hacinados en un rincón del recinto en condiciones infrahumanas. Aquel campo de concentración improvisado, conocido hoy como la Prisión de los Covenanters, vio morir a cientos de personas por hambre, frío y ejecuciones, regando el suelo del cementerio con una cantidad de sufrimiento difícil de digerir.

Con los siglos, el camposanto sobrevivió a profanadores de tumbas, bombardeos mundiales y al desgaste del clima escocés, que ha ido borrando las inscripciones de las lápidas. Hoy en día, lejos de ser un lugar solemne, Greyfriars es un hervidero de turistas con cámaras, fans de la literatura y cazadores de fantasmas que pasean alegremente sobre los restos de miles de antiguos edimburgueses que, probablemente, solo querrían que les dejaran dormir la siesta en paz.

Cómo llegar a Greyfriars

En Edinburgh, al ser una ciudad con un centro relativamente pequeño, matamos este párrafo rápido: a pie. Hacerlo de cualquier otro modo, a no ser que tengas problemas de movilidad, es insultante. Fuera bromas, Edinburgh es una ciudad que permite caminarla casi toda sin cansarse, e ir con otro medio significa perderse muchos detalles.

Otras actividades para hacer en Edinburgh

Para hacer un viaje redondo y conocer más sobre este entorno, te proponemos las siguientes actividades que puedes contratar con Civitatis:

Free tour por Edimburgo: La mejor manera de situarte en la ciudad. El itinerario recorre la Royal Mile y desciende por la preciosa Victoria Street mientras un guía te explica historias de peste, miseria y reyes decapitados. Al final es «gratis», pero si no dejas propina, el guía te mirará con un desprecio que te perseguirá hasta la tumba.
Tour de Harry Potter por Edimburgo: Un recorrido imprescindible para los fans. El guía te llevará por los lugares donde se inspiró la autora, incluyendo una parada detallada en Victoria Street para que puedas comparar los comercios reales con el Callejón Diagon. Ideal para caminar en grupo pareciendo una procesión de sectarios con bufandas de rayas.
Tour de fantasmas de Edimburgo: Cuando cae la noche, las historias de ejecuciones, asesinos en serie reales (como Burke y Hare, que vendían los cadáveres a la facultad de medicina) y fenómenos paranormales cobran vida. Este recorrido explora los misterios más macabros que tuvieron lugar en las inmediaciones de Victoria Street. No apto para cardíacos ni para gente que crea en el karma.
Excursión al Lago Ness, las Highlands e Inverness: Déjate seducir por esta espectacular ruta de 13 horas que te permitirá explorar los paisajes más salvajes de las Tierras Altas y el legendario Lago Ness, aunque —seamos sinceros— no podemos garantizar que el monstruo salga a recibirte. Aunque es un trayecto largo con bastantes horas de carretera, es la alternativa perfecta si viajas con el tiempo justo y no quieres marcharte de Escocia sin haber visto sus paisajes más icónicos. Una escapada intensa y perfectamente organizada ideal para exprimir el día al máximo y llevarte la experiencia escocesa definitiva en un solo día.

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10 Curiosidades contrastadas (y macabras) sobre Greyfriars

1. El perro que vivió un idilio de marketing (Greyfriars Bobby)

La historia oficial dice que Bobby, un tierno Skye Terrier, pasó 14 años durmiendo sobre la tumba de su dueño, John Gray, hasta que el cánido falleció en 1872. La realidad contrastada por los historiadores locales es un poco más cínica: el perro original probablemente murió a los pocos años y los hosteleros de la zona lo sustituyeron por otro muy parecido para mantener vivo el negocio y seguir atrayendo a turistas sensibleros. Estrategia comercial impecable. Como los perros no podían ser enterrados en suelo sagrado, a Bobby lo sepultaron justo en la entrada, fuera de los límites de la iglesia.

2. El poltergeist más violento del mundo (George Mackenzie)

En Greyfriars habita el rey de los fantasmas agresivos: el Poltergeist de Mackenzie. George Mackenzie fue el implacable juez que torturó y ejecutó a los Covenanters en este mismo cementerio, ganándose el tierno apodo de «Bloody Mackenzie» (Mackenzie el Sangriento). Está enterrado en un imponente mausoleo circular negro y, desde que un vagabundo profanó su tumba en 1999 buscando refugio, se dice que su espíritu se ha dedicado a arañar, empujar, morder y provocar desmayos a cientos de turistas que se acercan a visitarlo.

3. La prisión cerrada a cal y canto

La zona donde encerraron a los Covenanters sigue existiendo en la parte trasera del cementerio. Está protegida por unas enormes verjas de hierro cerradas con candado y el Ayuntamiento de Edimburgo prohíbe el acceso libre debido a los constantes ataques del poltergeist de Mackenzie y al vandalismo. Si quieres entrar a este rincón de tortura y sufrimiento del siglo XVII, la única opción legal es contratar un tour nocturno autorizado.

4. Rejas anti-saqueadores (Mortsafes)

Si te fijas bien en algunas de las tumbas más antiguas, verás que están cubiertas por pesadas estructuras de hierro o encerradas en jaulas de metal. No eran para evitar que los zombis salieran, sino para evitar que los vivos entraran. A principios del siglo XIX, las facultades de medicina de Edimburgo pagaban sumas astronómicas por cadáveres frescos para sus clases de anatomía. Desenterrar muertos recientes se convirtió en el negocio de moda, obligando a las familias ricas a enjaular a sus difuntos hasta que estuvieran lo suficientemente descompuestos como para no interesar a los estudiantes.

5. Las lápidas que dieron vida a Voldemort (Thomas Riddell)

Los amantes de Harry Potter peregrinan a Greyfriars por una razón muy concreta. J.K. Rowling pasaba las tardes escribiendo en la cafetería The Elephant House, cuyas ventanas daban al cementerio. Paseando entre los adoquines encontró la inspiración para los nombres de sus personajes. La lápida más famosa pertenece a Thomas Riddell, un respetable caballero fallecido en 1806 a los 72 años, cuya tumba ahora está vandalizada con pintadas de «Lord Voldemort» y rodeada de varitas mágicas de plástico. El pobre hombre solo quería descansar y acabó convertido en el mago más odiado de la literatura.

6. McGonagall: El peor poeta de la historia humana

Otra lápida muy visitada de la ruta de Harry Potter es la de William McGonagall, el hombre que inspiró el apellido de la profesora Minerva. Sin embargo, el McGonagall real tiene un mérito mucho más divertido: está considerado unánimemente por los críticos literarios como el peor poeta de la historia en lengua inglesa. Sus poemas eran tan rematadamente malos, forzados y sin ritmo que la gente acudía a sus recitales solo para lanzarle tomates y pescado podrido. Murió en la más absoluta miseria.

7. Hay más de 100.000 personas bajo tus pies

Aunque a simple vista solo veas unos pocos cientos de lápidas monumentales, los registros oficiales de la iglesia estiman que en Greyfriars hay enterradas más de 100.000 personas. Debido a las constantes epidemias de peste y al hacinamiento de la ciudad, los cuerpos se enterraban en capas superpuestas. De hecho, el nivel del suelo del cementerio actual está notablemente más elevado que el de las calles colindantes debido, puramente, a la acumulación de un siglo de cadáveres compactados. Camina con cuidado.

8. El monumento al «Flujo de los Muertos»

La arquitectura del cementerio es una delicia barroca y gótica, pero hay un elemento que destaca por su macabra utilidad: las paredes que lindan con las casas vecinas. En el siglo XVII, las viviendas de los callejones colindantes estaban tan pegadas al muro del cementerio que, durante las épocas de lluvias intensas, las filtraciones de agua arrastraban fluidos de descomposición humana directamente hacia los sótanos y cocinas de los vecinos. Un «caldo» vecinal que obligó a reformar el sistema de drenaje de la ciudad.

Edinburgh - Cementerio Greyfriars - imagen de lápidas antiguas
Edinburgh – Cementerio Greyfriars – imagen de lápidas antiguas

9. Ángeles de la muerte y calaveras sonrientes

El arte funerario de Greyfriars es una joya histórica del puritanismo escocés. A diferencia de los cementerios católicos, llenos de figuras tristes y angelitos piadosos, aquí las lápidas de los siglos XVI y XVII están decoradas con el Memento Mori en su máxima expresión: calaveras talladas sonriendo con malicia, esqueletos con guadañas, relojes de arena que se vacían y ángeles de la muerte con caras terroríficas. El mensaje de la época era claro y directo: «Vas a morir pronto, te vas a pudrir y probablemente vayas al infierno». Ideal para levantar el ánimo un domingo por la mañana.

10. Una de las primeras iglesias reformadas con vidrieras prohibidas

La iglesia que corona el cementerio, Greyfriars Kirk (inaugurada en 1620), fue el primer templo construido en Edimburgo tras la Reforma Protestante de John Knox. Fieles a su línea radicalmente sobria y austera, los fundadores prohibieron cualquier tipo de decoración lujosa, imágenes de santos o vidrieras de colores, considerándolas «idolatría papista». Tuvieron que pasar casi tres siglos para que la iglesia se modernizara y se le permitiera instalar sus hermosos vitrales actuales, demostrando que en Edimburgo las cosas de palacio (y de iglesia) van despacio.

4. Nuestra opinión: un escenario tan bonito como fantasmagórico

Edinburgh despierta esa historia de terror juvenil que en algun moment hemos leído, con su espíritu medieval o victoriano. Y, como tal, la cuna de todo argumento de miedo es el cementerio. Realmente consideramos que es un lugar con una magia interesante. Si, además, le sumamos que es especialmente bonito y que está en pleno centro, no hay excusa para no visitarlo.

Puntos a favor:

  • Mucha historia enterrada
  • Es un escenario de cualquier historia de miedo. Eso lo hace interesante.
  • Está en pleno centro, no debes desplazarte demasiado para llegar.
  • Es gratis

Puntos en contra:

  • Mucho turismo, aunque al ser un espacio grande y abierto no sientes agovio
  • Algunas tumbas poco conservadas
  • Para conocer bien los detalles es mejor ir con guía, ya que hay poco panel informativo.

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