MONTERIGGIONI: EL PUEBLO AMURALLADO

Hay una expresión en catalán que dice “En el pot petit hi ha la bona confitura” (en el tarro pequeño encontramos la buena confitura). Esto sería, en gran resumen, Monteriggioni.

Este pequeño pueblo de 8700 habitantes conserva hoy día la arquitectura medieval casi intacta. Si a esa arquitectura le sumamos que el pueblo está envuelto por murallas el resultado es una pequeña villa que nos traslada siete siglos atrás y nos explica cómo era la vida en aquella zona durante esta época. No en vano, este pueblo es un refugio de historiadores y arqueólogos, a parte de los muchos miles de turistas que la visitan. Pero vale la pena.

Maurizio Moro5153 – Wikimedia Commons

Breve historia de Monteriggioni

Construida en el siglo XIII por los señores de Siena, Monteriggioni en cierto modo era una avanzadilla de esta ciudad para protegerse de la influencia de Florencia. Básicamente, si la ubicamos geográficamente está más o menos a la mitad de ambas ciudades.

Pero antes, ubiquémonos en esos siglos medievales. Lo que hoy conocemos como Italia realmente es un invento del siglo XVIII, ya que en ese momento el territorio estaba dividido por un gran reino al sur, un estado pontífice en medio y una pugna de ciudades-estado o pequeños estados en el norte. Obviando los dos primeros, Siena y Florencia eran de este segundo grupo de estados o ciudades-estado gobernados por grandes familias.

Como la historia nos ha enseñado y no para de enseñarnos una y otra vez, los vecinos se pelean. Ambos quieren conquistar más terrenos o influencias del otro mientras que pugnan por mantener los suyos. Y eso, en resumen, es lo que sucedió en gran parte de la Edad Media e incluso renacimiento entre Florencia y Siena.

La importancia de un castillo o muralla

Y aquí os pasamos a contar un poco de la estrategia militar. La podemos aplicar a Monteriggioni o a cualquier castillo o fortaleza de nuestro territorio.

Cuando un ejército invade una zona enemiga, lo más sencillo es ocupar el máximo de territorio sin dejar nada de territorio enemigo a sus espaldas. Una cosa es ganar batallas y otra conquistar territorio. Si el invasor se deja algo a las espaldas, en breve tendrá que luchar contra el invadido por el frente y por la retaguardia, de modo que tendrá que dividir sus fuerzas.

Un castillo, en el fondo, tenía diversas misiones, pero una de las principales era frenar las invasiones durante un tiempo concreto. No eran inexpugnables, todo el mundo lo sabía, pero se diseñaban para aguantar un número concreto de días hasta que el invadido enviaba refuerzos desde otro punto del territorio y ayudaba al castillo a salir del asedio. De este modo, el castillo hacía gastar tiempo al invasor y lo frenaba en su avance hacia nuevas conquistas.

Traicionado desde dentro

Monterrigioni vivió diversas luchas, la mayor parte vinculadas entre esta pugna de control del territorio entre Florencia y Siena. Fue, precisamente, en 1554 cuando esta ciudad cayó finalmente a manos de Florencia, cuando el guardián de la fortaleza Giovannino Zeti traicionó a Siena y le abrió las puertas y el control de la ciudad a Florencia, en una escena de gran auge por parte de los Médici, tal y como os contamos en este artículo.

Qué vemos hoy en Monterriggioni

Cuando nos acercamos a esta ciudad o pasamos al lado por la autopista, nos llama la atención esta gran muralla de 570 metros de longitud que envuelve al pueblo. Se trata de la muralla original construida entre 1213 y 1219, con sus catorce torres cuadradas y sus dos grandes portales. Casi que nos obliga a pararnos. Al menos en nuestro caso fue así.

Una vez dentro, descubrimos, con gran asombro, una maravillosa plaza que es el corazón del pueblo. Se trata de la Piazza Roma, la cual es casi el aparador de entrada una vez entramos por la Porta Romana (portal de la muralla). Además, a un lado, también encontraremos una iglesia románica muy sencilla. El conjunto en general es bastante sencillo, pero muy muy muy acogedor.

Podemos darnos una vuelta por el pueblo (es muy pequeño, no tardaremos más de media hora y a paso de gusano). Allí podremos ver las casas medievales y renacentistas de piedra que configuran el pueblo, las cuales fueron el lugar de residencia de nobles y comerciantes locales. También veremos jardines, los cuales antaño daban alimentos a la población.

Monterriggioni es un pueblo muy bonito y muy bien conservado y eso, en pleno siglo XXI, significa turismo. Nosotros lo visitamos en noviembre y, la verdad, estaba bastante vacío, pero suponemos que en los meses de julio y agosto la cosa cambia. Os dejamos algunos consejos rápidos:

  • No podéis acceder con coche, los parkings se encuentran fuera de la muralla.
  • Hay diversos parkings, alguno muy pegado a la muralla y otro muy lejos, en una parte baja que nos obligará a hacer piernas para subir al pueblo. El primero es de pago, el segundo no. Con niños, nosotros optamos por el segundo.
  • Suponemos que ambos parkings se llenan: si podéis, id temprano. Fuera de temporada alta no hay problema.
  • No esperéis contar con muchos lugares donde comer. Los hay, pero es un pueblo muy pequeño.

Excursiones recomendadas

Como siempre, os traemos una excursión de civitatis recomendadas o modos de llegar desde Siena por si no tenéis vehículo propio.

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