Reflexionamos sobre la parte menos visible de la Navidad: las sensaciones negativas
Todo el mundo tiene que sacrificarse de vez en cuando en el altar de la estupidez.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán
Aunque se nos muestre como una época de felicidad y de fiestas, la Navidad entraña una cara oculta de ansiedad y depresión para muchos. De hecho, tarde o temprano todos acabamos pasando unas fiestas peor de las que suponen las expectativas, ya sea por el contexto que nos ha tocado vivir o por lo que nos provocan estos días. Y eso ahonda en nuestra frustración.
Es época de demostrar en redes sociales la cara feliz de la Navidad, de enseñar planes y niños llenos de deseos. Y todos contribuimos a ello, olvidándonos que hay otros que necesitan ese espíritu navideño de bondad que tanto se predica, pero que no se ve. Y esto no se publica, porqué la cara amarga no es bonita.
Encontramos sensaciones de diversos niveles. Está la ansiedad habitual y que es desagradable para muchos, como por ejemplo, tener que visitar centros comerciales atestados para llegar con los regalos necesarios a tal fecha. No nos gusta a muchos y debemos cumplir, como el obrero que se levanta a las 4 a.m. para acudir a su máquina. Pero también está la depresión marcada por un año que ha ido mal. Estas fechas no hacen más que poner el broche final de memoria, que nos hace ahondar en la tristeza.
Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca son estériles.
Ernest Renan (1823-1892) Escritor francés.
La Navidad es tiempo de suicidios y de ahondamiento en depresiones, de soledades que se demuestran, de deseos rotos y frustraciones vitales. Sin duda, estas fechas muestran dos caras: la visible, llena de colores e ilusiones, y la invisible, gris y amarga pero silenciada. Y más habitual de lo que pensamos.
A veces, esta cara oscura tiñe de un gris tus fiestas, aunque no lo quieras. Cuando te reencuentras con tu familia, las sillas vacías provocadas por el paso del tiempo parece que chillen más de lo habitual. Y nos recuerdan que hemos perdido seres amados. Eso nos lleva a vivir en pasado, vivir de los recuerdos de aquellos que no volverán, de sentir como el tiempo se escurre entre tus manos, como granitos de arena que no puedes contener aunque luches por hacerlo.
Y no, no queremos amargar fiestas, simplemente queremos recordar que a todos aquellos que tengan grises en su gama de colores navideños que no es lo raro, que es normal, que sucede más de lo que se cuenta y que todo es transitorio, incluso los peores tiempos. Y, aunque no todo se cure con el tiempo, la felicidad es también efímera e imprevisible, llega sin avisar, y vuelve a teñir de colores vivos aquellos grises que parecían perennes.
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Totalment d’acord! Sempre és bo trobar el costat positiu i madurar de la millor manera. Moltes gràcies i tb et desitgem un bon any nou!!!
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