Visitar las catacumbas de Palermo: Por qué son así

Las catacumbas que más te sorprenderán en este mundo

En este caso, no es cuestión de tamaño, sinó de cómo se juega con lo que tienes. Fuera bromas, hoy os traemos una propuesta que debéis incluir si visitáis Sicilia, ya que es una buena visita de inicio/final por su relativa proximidad con el aeropuerto de Palermo. Así lo hicimos nosotros: el último día, camino del aeropuerto, paramos una hora-dos horas en esta ubicación y ya después seguimos con el plan de vuelta. Y vale la pena.

Cómo llegar a las catacumbas de Palermo

Debemos llegar al monasterio de los Capuchinos, ya que las catacumbas no dejan de ser una parte de la instalación de este monasterio. Se trata de una visita muy típica, ya que es un conjunto muy singular, de modo que encontraremos diversos carteles que nos dirigen hacia allí una vez nos aproximamos.

Podéis aparcar fuera, ya que hay una zona de estacionamiento gratuito que tiene bastante rotación y siempre queda algún parking libre.

Breve historia de las Catacumbas de Palermo

En 1534, la orden de los Capuchinos obtuvo el permiso para instalar un monasterio donde hasta ese momento existía la Capilla de Santa Maria della Pace. Mientras construían en este solar los monjes excavaron una fosa en ese mismo lugar para ir enterrando los suyos, pero pronto necesitaron ampliarla para dar cabida a más cuerpos.

Sin embargo, a diferencia de otras fosas, esta tenía unas condiciones atmosféricas privilegiadas para este uso ya que la mayoría de cuerpos quedaban intactos sin hacer ningún tratamiento. A ojos del siglo XVI, esto era una señal divina (que condiciones atmosféricas ni que explicaciones paganas…). Por tanto, empezaron a dejar los cuerpos expuestos sin enterrarlos.

Pronto esta señal divina llamaría la atención de otros mortales que también deseaban esta clase de perpetuidad para ellos mismos o para su familia. Por ello, los capuchinos decidieron ampliar las catacumbas para poder dar entrada a más cuerpos que no fueran solo sus monjes. Pero a cambio de un elevado coste, eso sí. Por tanto, los cuerpos que vemos hoy allí no eran precisamente pobres de la época, sinó más bien gente con dinero o monjes que pudieron permitirse buscar esa especie de “eternidad”.

Qué encontramos dentro de las catacumbas de Palermo

Una vez pasada la taquilla (precio general de 3 Euros), descenderemos por unos escalones hasta entrar en las catacumbas. A partir de allí empieza una serie de galerías que podrás ir viendo en un circuito circular.

Cada corredor tiene una función única, dedicada a un tipo de “clientes”. Encontramos el corredor de los frailes, otro de los sacerdotes, un corredor para hombres y otro, el más curioso, para “profesionales”. En este último puedes ver las ropas de los cuerpos y tratar de adivinar cuales eran estas profesiones (siempre te queda mirar las pistas en los carteles que hay cerca).

La primera parte discurre en las galerías excavadas en la roca, donde no hay ventanas ni ventilación. Allí encontramos todos los cuerpos de sacerdotes y frailes. La segunda parte, la ampliación, ya dispone de unas ventanas (está semienterrada).

Lo más curioso y que más destaca es la manera de ubicar estos cuerpos. Debido a estas condiciones atmosféricas que os contamos, los cuerpos los ponían expuestos con sus ropas de entierro. Hoy es alucinante ver como algunos cuerpos siguen con piel pese a haber muerto hace casi 400 años. Por otro lado, también veremos muchas calaveras.

La tumba de la pequeña Rosalia Lobardo

Una de las tumbas que más llama la atención es la de la pequeña de dos años, quien se encuentra embalsamada y dentro de un féretro especial. Esta fue la última “clienta”, ya que sus padres decidieron enterrarla aquí en 1920 tras morir por una pulmonía. Suponemos que por el dolor de perder una hija, decidieron embalsamarla para así agarrarse a un cuerpo sin vida para sobrellevar la perdida. Las condiciones de las catacumbas y el tratamiento recibido hicieron que hoy puedas ver a una niña que, en cierto modo, parece dormida.

Rosalia Lombardo, Katakomben Palermo

Suponemos que, antes, este efecto era más espectacular, pues esta estaba expuesta como una más. Sin embargo, hace unos años el cuerpo empezó a mostrar señales de descomposición, de modo que hicieron una urna con una temperatura y atmósfera de nitrógeno control.

En resumen

Se trata de una visita sorprendente que no deja a nadie indiferente. Merece la pena verla y no ocupa mucho tiempo. Tampoco es difícil llegar y aparcar.

En nuestro caso, que íbamos con niños de 3 y 5 años (no pagan entrada, por cierto), nos planteamos si era adecuado o no para ellos entrar, pero la verdad es que son unos todoterrenos y no deja de ser un proceso natural. Antes de entrar les pusimos en antecedentes y nos lo tomamos como un juego. El resultado: el pequeño se enteró de poco y la mayor salió fascinada. No han hecho falta psicólogos, pero ya ¡cada uno conoce a sus hijos!

Video resumen de una visita de Turismo hecho por canal de TV

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