FORTALEZA DE HOSTALRIC Y SU ENTORNO

Tiempo medio de la actividad4 horas
Franja de tiempo ocupadoMedio día
Tiempo aproximado desde Barcelona1h
Ideal para: niños, adultos, aficionados a la historia, historia militar

Desconocemos por qué, pero hoy os traemos una visita muy interesante que no está en las principales atracciones turísticas catalanas (y eso que está a menos de una hora de viaje desde Barcelona, la gran madriguera de turistas de fin de semana). A nosotros, grandes aficionados a la historia, nos encantó. Y a los pequeños también porqué un castillo siempre mola.

Muchas veces, cuando pensamos en castillos, nuestra mente se traslada automáticamente a la Edad Media. Sin embargo, existió una época en que los castillos de la Edad Media típicos ya no tenían sentido (los nuevos cañones los reventaban), pero las fortalezas aún tenían un papel clave en la defensa del territorio. Esta época es la que hoy veremos, y es la que surge principalmente en la Edad Moderna (entre el siglo XVI y principios del XX).

Y aquí es donde encontramos la fortaleza de Hostalric. Ubicado en un sitio estratégico, Hostalric era la última defensa de Barcelona desde el norte. Básicamente su función era proteger el territorio de los avances franceses. Aunque sus orígenes los encontramos en la Edad Media, lo que vemos hoy es la fortaleza surgida ya en época moderna, con los sistemas de defensa imperantes en esa época. Y es por ello que la visita que os proponemos hoy tiene tanta importancia: nos enseñará mucho de esta época de la cual, por regla general, la asociamos a historia francesa y Napoleón y poco a Catalunya.

¿Qué encontraremos en Hostalric?

Lo primero que veremos, una vez lo visualicemos, es un gran castillo en lo alto de una montaña y un pueblo a las faldas de esta. Sin duda, el castillo/fortaleza será el gran foco de atención de nuestra visita. Pero como una extensión de esta, encontraremos murallas que rodean en parte este pueblo: si hacemos la visita guiada, también podremos visitarlas desde arriba y en sus torres de vigilancia. Si aún nos quedan ganas de ver más, podremos visitar alguna torre de vigilancia más y el interior del pueblo con algunas casas atractivas. Y si queremos caminar, también hay rutas a pie alrededor.

En nuestro caso fue una visita de un grupo grande y pactamos con la oficina de turismo una visita guiada por la fortaleza, las murallas y una parte del pueblo. Nos ocupó toda una mañana (unas 3-4 horas), pero la alegría de nuestra guía turística nos la hizo corta. Sí que es verdad que en la última torre nuestros niños pequeños ya pedían columpios y tuvimos que acortarla (para que no surgiese el monstruo que llevan dentro).

Sí, Hostalric tiene muchos focos de atención y podemos pasar no solo una mañana sino un gran día visitándolo. Y, sin embargo, la mayoría de veces sobrepasaremos este pueblo por la autopista y no nos pararemos a ver lo importante que fue en su momento.

Un poco de historia

Bueno, ya sabéis que en este blog nos gusta hablar de historia. Si no eres muy fan de ello puedes pasarte esta parte, pero te ayudará a entender el porqué de lo que veras.

Hostalric se asienta en un cono volcánico, motivo por el que vemos esta forma de montaña. Entre este dominio de las alturas y su ubicación entre Girona y Barcelona, el lugar era estratégico. Y así surgió un castillo y un pueblo. Pero lo que vemos hoy no es ese castillo, sino uno posterior.

En 1695, el duque de Noailles derrocó el antiguo castillo y lo adecuó a las nuevas necesidades: una fortaleza para resistir los embates de la nueva artillería. Los típicos castillos medievales, con sus paredes verticales y sus torres a 90 grados eran como papel para los nuevos cañones. Ya no tenían sentido. Sin embargo, entre 1719 y 1754 Felipe V construyó la actual fortaleza, dejando a cargo de esta construcción a un conocido (y odiado) ingeniero militar: Pròsper de Verboom. Este mismo ingeniero sería el que se cargaría un 15% de Barcelona para construir la odiada Ciutadella, pero eso ya os lo contaremos en otro post.

Volviendo a Hostalric, esta fortaleza miraba a Francia. Me explico: era una época de expansionismo francés, y Felipe V proyectó esta defensa contra los franceses. Junto con Figueres, Girona y la citada Ciutadella de Barcelona (aun no construida por entonces), estas fortalezas trataban de disuadir al enemigo. Primera derrota y aviso de spoiler: no los disuadió. Una vez en guerra, Hostalric era el apoyo de Girona por el norte y la última defensa catalana antes de que los invasores llegaran a Barcelona por el sur.

Y cumplió su cometido: en la Guerra del Francés, el ejército napoleónico se plantó en Hostalric en noviembre de 1809 y lo asedió hasta mayo de 1810. Durante ese tiempo, el pueblo huyó o se refugió en la fortaleza mientras los franceses trataban de conquistarla y quemaban el pueblo. Finalmente cayó. Aun así, la fortaleza mantuvo su condición hasta bien entrado el siglo XX.

No nos queremos alargar mucho en la composición de las fortalezas modernas para no hacernos pesados, para ello ya os dejamos un artículo relacionado que sirve para todas las fortalezas modernas, así que si te interesa, pincha aquí.

A partir de allí, un poco de abandono en algunas partes, otras sirvieron como restaurante con parking y, ya finalmente en manos municipales, vemos la recuperación y restauración de este castillo.

La visita con guía por Hostalric

Nos reunimos con nuestra guía en el Portal de Carros y foso. No sé si tuvimos suerte o todas las guías son tan buenas, pero nos dimos cuenta de que sería una visita dinámica y muy entretenida. Gracias a su conocimiento y desparpajo pudimos conocer muchos detalles arquitectónicos de las fortalezas modernas y, en concreto, a la de Hostalric (son muchos, no vamos a entrar en detalles).

Una vez dentro del castillo, visitamos todo el recinto, que es inmenso y con grandes vistas. Vimos desde los portales principales, el cuerpo de guardia, los baluartes, el polvorín, etc. Personalmente me encantó ir por las galerías que hay bajo la superficie: oscuras, con luz muy tenue, profundas, húmedas y, en general, divertidas. Y también albergan su historia.

Dentro del castillo hay espacios adaptados para la visita: una proyección, una maqueta a escala, algunas exposiciones de elementos de la época… Todo está muy bien pensado.

Y salimos de la fortaleza para visitar la muralla. Allí, todos en fila (pues no es muy ancho), puedes hacer un recorrido por la muralla que rodea parte del pueblo e incluso ascender a torres de vigilancia anexas. Muy divertido y con grandes vistas. Nuestra guía seguía explicándonos detalles.

La última parte de la visita fue a una torre de vigilancia que se encuentra a parte de la muralla, en medio del pueblo. Aquí no os podemos contar mucho: nuestros pequeños quisieron columpios y esperamos abajo al resto. Pero pintaba bien.

En resumen, una gran visita guiada que sin duda recomendamos. Tiene un precio general de unos 6 Euros, y si lo hacemos con grupo (visita con llave), es incluso menor.

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