Oceanogràfic de València

Un espacio espectacular donde poder ver gran cantidad de animales

En nuestro viaje a Valencia nos planteamos seriamente si ir o no ir al Oceanogràfic. Ya habíamos visitado otros recintos relacionados con peces, y eso nos generó dudas sobre si valía la pena o no. La respuesta es claramente: sí.

El Oceanogràfic ya parte de la base de no ser un recinto o edificio único: es un parque temático más similar a los parques “Sea World” que a los edificios como el “Aquarium” de Barcelona. Dispone de diversos escenarios, basados en los tipos de ecosistema (Atlántico, Mediterráneo…) o animales que encontraremos en él (delfines, aves, focas…). Además, también encontraremos un ejercicio de diseño arquitectónico, pues está integrado en el conjunto de Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia, de la cual os contamos más en este artículo.

Está muy pensado para los niños y es una visita genial para todas las edades, no solo los más pequeños. Nuestros hijos disfrutaron de toda la visita y realmente nos costó sacarlos pese a estar todo el día por allí.

Cómo llegar al Oceanogràfic i cuánto cuesta

El acceso es bastante fácil. Aunque no está en el centro, está bastante cerca. De hecho, nosotros fuimos caminando por el paseo del Turia, un jardín que rodea casi toda la ciudad de Valencia. Incluso por el camino nos encontramos con la figura de Gulliver, ideal para ir calentando motores, pero nos retrasó un poco el acceso al Oceanogràfic.

Si quieres llegar más rápido, dispones de parquin en el mismo recinto (puedes contratar una tarifa plana de un día por 7 Euros) o puedes hacerlo con transporte público, por ejemplo, Metro, línea 10, parada Oceanogràfic.

La entrada general tiene un coste de 33 Euros. Los menores de 4-12 años pagan 25 y los más pequeños no pagan. Es caro, pero vale la pena. Puedes comprar las entradas a través de su web.

¿Qué encontraremos en el Oceanogràfic?

El parque tiene de todo para pasar el día. Tenemos que tener presente que hay algunos espectáculos que se celebran siempre, pero a una determinada hora, nos irá bien planificarlas. En nuestro caso planificamos el de delfines. También marcan las horas que se les da de comer, pero seguramente verás alguno sin necesidad de planificarlo.

Solo entrar, un edificio espectacular ya nos dirige hacia el primer punto de la exposición: el Mediterráneo. Allí veremos medusas, que resultan espectaculares, así como otras especies autóctonas de nuestro mar.

A partir de allí ya nos podemos perder un poco más a nuestro gusto, pese a que la mayoría optamos por ir siguiendo los números del mapa, que en cierto modo marcan un recorrido. Siguiente estación: las aves. ¡Vigilad con sus cacas, estáis a tiro!

De allí puedes seguir visitando tortugas, focas, cocodrilos y algunas aves marinas, que se encuentran muy cerca. En esa zona dispones de un restaurante central, nosotros comimos allí y no está mal de precio.

Y entonces ya bajamos a los pasillos panorámicos. ¡Espectaculares! Encontraremos un par de ellos, tanto en animales tropicales como con tiburones.

Finalmente, también veremos el Ártico, donde los protagonistas son las belugas y los pingüinos. Nosotros quedamos fascinados con las primeras, son un espectáculo de la naturaleza.

Hay una zona testimonial, la de islas oceánicas, donde hay pequeños jardines con tortugas y algún otro animal. Nosotros solo vimos tortugas… no nos pareció demasiado trabajada esta zona.

¿Qué tal es la comida en Oceanogràfic?

Pues no está mal, la verdad, tratándose de un parque temático, claro. Dispones de diversos restaurantes, algunos de comida rápida. Existe una opción de un restaurante con vistas a un acuario, debe ser espectacular, pero su precio tiraba hacia arriba. De hecho, puedes acceder a él sin pagar la entrada al parque. Y, finalmente, la opción intermedia.

Optamos por esta solución, con un precio de unos 15 Euros /pax, comida bastante correcta y cantidad abundante. Nos pareció perfecto. Además, tiene vistas directamente a las aves marítimas, las cuales a veces se animan a visitarte a cambio de robarte alguna cosa de comida, es divertido. Puedes comer dentro si te aterra la idea.

Vigilad porqué este restaurante dispone de dos opciones, una que te sirven en la mesa (y vale 1 Euro más) y otra self service. No está demasiado bien explicado… Ya veréis que separan las zonas.

Podéis salir del recinto y comer fuera para luego volver a entrar. El parque no pone pegas, pero no es una opción habitual (hay un paseíto hasta lugares de comida cercanos). Otra opción para abaratar costes es llevar picnic de casa.

¿Y los animales?

Por regla general, bien. Nosotros somos bastante críticos y en general el espacio nos pareció adecuado. Desconocemos por eso cómo viven de puertas para dentro, pero los acuarios estaban bien. Sí que en algunos casos nos pareció un poco escaso, sobre todo para las belugas, que son inmensas, o las focas y cocodrilos, que tienen un recinto relativamente pequeño para pasar toda su vida. Es un punto criticable.

En resumen

Consideramos que es una buena visita, que merece la pena ir y que hay buena voluntad de cuidar a sus animales. Además, también hacen proyectos fuera. En general, lo vimos mejor que Bioparc en este campo. ¿Los niños? Encantados, les gustó muchísimo. Seguro que si vais con pequeños os lo agradecerán.

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3 comentarios en “Oceanogràfic de València

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